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lunes, 9 de mayo de 2011

¿Te crees las encuestas?

En los últimos tiempos no hay semana que se precie sin sus encuestas electorales sobre intención de voto, sobre popularidad y valoración de candidatos. Aunque cada línea editorial se molesta en hacer la suya, y se gasta sus cuartos, con no muy claras intenciones, y con diferentes métodos y resultados, luego siempre se llenan la boca acusando a las que les resultan desfavorables que son solo encuestas, dando a entender que no sirven de mucho, o poniendo en duda su validez.


¿Nos podemos creer entonces algo de las encuestas si ni sus propios creadores se fían de ellas? Cada uno es muy libre de creérselas o no, incluso de creerse solo las que le dicen que su candidat@ es el/la más guap@ y el/la mejor valorad@ por las señoras/es, o de creerse solo las que ha encargado personalmente. Teniendo en cuenta que la misma encuesta se puede interpretar de manera diferente dependiendo quien sea el que la está revisando, su validez queda aún más en entredicho, pero una cosa está clara, nos guste o no, las encuestas sirven para generar opinión en un sentido o en otro.


Personalmente me fio más de la intuición que de las encuestas, y sobre todo de lo que se ve en la calle, y no me refiero a ver quién pone más carteles, ni cuáles son los más grandes ni más ingeniosos o llamativos, la calle suele hablar y lo hace con más fuerza cuando precisamente parece más tranquila y adormecida, y lo hace en silencio.


De un tiempo a esta parte no hay confrontación política, la gente asiste atónita a los intentos por encender la mecha desde un lado, para que el rival entre en la batalla, pero el rival salvo algunas excepciones no está interesado en entrar la batalla y ya se sabe, "dos no pelean si uno no quiere", y esa es la situación actual.


En la calle sucede lo mismo, hace años no habría una sola reunión de cualquier tipo, café entre compañeros de trabajo, reunión familiar, cena de fin de semana con amigos y cerveza, hasta en los corros de las comuniones se terminaba hablando de política, y en ocasiones con acalorados debates. Hoy en día ya no se habla de política, o bien porque quedan menos compañeros de trabajo que puedan permitirse el tomar café, porque las familias no están para reunirse a celebrar nada, o bien porque los niños ya no hacen la comunión ni para conseguir la consola, o quizás porque la gente no quiere batallas inútiles, ni estériles, en las que ya se conoce el final.


La calle ya ha hablado, y lo ha hecho en silencio, aunque no descarto que este se vea interrumpido por las estridencias de los tambores de guerra de los que intentan por todos los medios que haya batalla.


Ya he visto el final de esta película (semifinal de champions), unos querían guerra y otros que todo fluyera con normalidad. Cuando ya te has llevado un palo no es momento de hacer sangre.

domingo, 8 de mayo de 2011

De celebración en celebración

Después de oir las palabras del ministro Pepe Blanco en las que ataca al Partido Popular diciendo que "El PP celebra las encuestas y nosotros celebraremos la victoria" me empiezo a emocionar ya que acabo de descubrir que la vida de un parado es pura celebración. Vengo de celebrar el pase del Barca a la final de la Champions, también he celebrado (por adelantado como veo que le gusta hacer a usted) el próximo Balón de Oro de Pepe, ayer celebré que un amigo se casa, me queda por celebrar la Liga y la posible Champions del Barca, también estoy celebrando las encuestas, y como me gusta celebrar espero poder celebrar con ustedes, por qué no iba a hacerlo, el resultado de las elecciones.

Como se puede ver, aunque parado, ando bastante liado con esto de las celebraciones, pero aún así tengo algún rato para intentar entender lo que ocurre a mi alrededor. Después de unos años en los que uno pasa olímpicamente del mundo de la política, y en los que no entiende nada, en mi caso se podría decir que más de 25 añitos, de repente y sin saber muy bien porque (como le pasa a Mou) uno empieza a alterarse cada vez que ve ciertas actitudes en la clase política (aptitudes veo pocas, y casi lo agradezco para no dejarme llevar por la euforia en las celebraciones).

En la mitad de la vida, uno ha visto celebrar mayorias absolutas, victorias pírricas que no han servido para formar gobierno, derrotas honrosas que han permitido gobernar, y no en menos ocasiones derrotas dolorosísimas que han servido para dejar helado el deseo de la mayoría de un pueblo.

Lo que de verdad el pueblo aplaudiría hasta la extenuación y sin distinciones, sería la convocatoria de elecciones anticipadas, pero a ustedes no les gusta celebrar lo mismo que al pueblo (el que les vota y el que no les vota), ustedes celebraron que estabamos en la champions por adelantado, que no había crisis y que eso era cosa de otros, que no ibamos a llegar a 4 millones de parados, la aparición de los brotes verdes, que lo de lo 5 millones de parados era un mal sueño y que no se produciría, hoy solo les queda celebrar que nos faltan 90.000 parados para llegar a los 5 millones, que seremos los últimos en salir de la crisis, que probablemente nos tengan que rescatar, que su derrota en las urnas sea mucho mejor de lo que pronosticaban las encuestas, que ZP les deja via libre, y que como aquí tenemos la costumbre de celebrar todo por suerte o por desgracia, ustedes tienen la agenda de las celebraciones a tope.

Como no puedo con tanta celebración, y estoy cansado de celebrar "éxitos" de otros, me voy a reservar para cuando encuentre un trabajo, y como le gusta decir que ustedes están a las duras y a las "más duras" espero que tenga la decencia y la gratitud de venir a celebrar conmigo el día que me comuniquen la ejecución hipotecaria, y no tenga la menor duda que lo celebraremos como merece la ocasión, aunque el país no tenga nada que celebrar.